jueves, 18 de junio de 2015

Por portación de renoleta. Relatos con caminera.

08-06-2015

Hoy iba manejando la renoleta por la ruta. Me frena la caminera. Le doy todos los papeles.
-Todo bien señor. ¿Me podrá abrir el baúl?
-Sí.
Le muestro alambres, bombacha de gaucho de la obra, unas bolsas de consorcio, aceite y agua para el auto y demás. Nada. No encuentra nada "raro".
-¿Me podrá mostrar la zona de los asientos?
Le muestro, comienzo a abrir un bolsito. Saco un tubito de plástico.
-¿Tiene armas?
-¿Armas? No... por.
-¿Y entonces por qué tiene esa mira? Ah, no, es un inflador.
Sigo mostrando, pan de glicerina para hacer jabón, un poco de ropa, shampoo. Aceite esencial de menta.
-¿Funciona eso?
-Sí. Está bueno.
-¿Y faso tiene?
-No.
-¿Seguro?
-Seguro.
Sigo sacando. Ve mi compu.
-¿Esa compu tiene linux?
-Sí, claro. Sino no es compu, le digo riendo.
-Bueno señor, disculpe las molestias. Vaya nomás.

domingo, 14 de junio de 2015

Soltar y confiar

Estas elecciones van teniendo muchas particularidades. Del abanico una me tiene pensando. 
Comencé a ser docente y a acompañar grupos juveniles hace poco más de diez años. Hoy, entre fotos y relatos, me asombra el amplio espectro de opiniones y posicionamientos políticos de los -en ese entonces- niños o jóvenes.
De todos los relatos una foto me deja pensando. Veo dos caras que nunca imaginé juntas. De un lado, uno de los portavoces de la historia de represión, estigmatización y hostigamiento juvenil en nuestra provincia. Del otro, promoviendo y celebrando el abrazo, mil imágenes de un chico que fue creciendo cuando nacían mis años de docencia. Las primeras se remontan al pedido de su padre:
-Cuidalo. Te pido que lo cuides especialmente. Tiene una enfermedad por la que se agita mucho y necesita que lo cuiden.
Vengo rumiando qué gran desafío es amar en la educación y dejar andar al justo y preciso vuelo que cada uno quiere tomar... soltar y confiar aún cuando el corazón se inquiete y grite:
-¡Noooooo, por favor, nooooo!

miércoles, 7 de enero de 2015

Un adiós de Epifanía

Va terminando 2014. Se asoma un nuevo calendario y este viejo, viejo relator de sucedidos, cierra un ciclo donde escribió poco, leyó poco y trabajó mucho. Al escribir poco, tal vez conté poco. Doy cuerda al lápiz para repasar despedidas, nacimientos y sueños. Verdaderamente no faltaron naceres, a los que renglón tras renglón, intentaré volver.

Un adiós de epifanía
 
El primero es más un cruce de fronteras que un nacimiento, una despedida que una presencia. Un adiós de epifanía. Y en el asunto del mensaje debería decir: "mejor así"
Acontecía un caluroso enero. Mañana del 21. Juan Carlos me dice que el obispo de Cruz del Eje, Santiago Olivera, no quiere que yo siga siendo facilitador pedagógico desde el uso de las Tics en el aula, en el Colegio Madre Cabrini. Dice el obispo, dueño del colegio, con mando a distancia, que el proyecto Cabrini XXI sigue, pero el chico que está, no. "El chico que está" era yo. El 3 de julio de 2013 "el obispo", como el mismo se autodenomina - 3ª persona, como 'El Diego' - se había enojado porque en una conversación entre catequistas dije dos frases del Vaticano II: "Signos de los tiempos" y "semillas del Verbo". No solo que al nombrarlas él me dijo que me estaba haciendo el erudito, sino que además dijo que son cosas que le tocan decir "al obispo".
Lo que "el obispo" nunca supo es que estaba a poco menos de un mes de renunciar. No creo que enterarse le resulte un problema puse su práctica de manejador de joystick le mantiene en el poder sin perder un peso. Ponen la plata de la indemnización los padres y las madres de la escuela. Se socializan las pérdidas. Se privatizan las decisiones.
Me fui del colegio sin pataleo. Estaba cerca de irme. Conocí a gente linda en esa escuela. Con varios la pasé bien y llegué a quererlos muchos. Algunos de ellos sufren por estar ahí, sin poder irse, haciendo de equilibristas, temerosos del tincazo.

Buscando el punto de equilibrio, para largarse a pedalear

Tras el adiós de epifanía comenzó a tomar forma y contenido la idea de la cooperativa de trabajo. Si me remito a las pinceladas trazadas en el pasado, encuentro la idea cristiana de comunidad, común unidad, muy fuerte en las búsquedas personales y colectivas que me llevaron a la vida religiosa. Esta última, más como práctica que como concepción, no ha logrado un esquema "sin patrón". La cooperativa sí, con lo cual pone en equilibrio ese punto de tensión llamado obediencia, de mi pasado. 
Era 23 de diciembre cuando Lau, Fede y yo nos juntamos a pensar un modo cooperativo de encarar nuestro trabajo. Lau venía de hacer un curso de cooperativas. Fede de ser parte de una cooperativa que nunca había llegado a obtener ganancias por lo que hacía y yo conocía la idea general y un par de canciones que alababan el trabajo cooperativo. Después de esa primera puntada empezamos a sumar gente, compartir el sueño, trazar horizontes y decidir enfoques.
Lau se puso al frente de desentramar todo el papelerío necesario. Fede de intentar movilizar muchos de los contactos. Yo, en general, me ocupé de cosas más invisibles. Hoy ya tenemos prácticamente todo listo para funcionar como empresa de economía social. No fue fácil. El instituto movilizador nacional (INAES) es, a mi parecer, altamente burocrático y muy lento. Afip tiene, en líneas generales, la mirada puesta en las empresas jerárquicas de mercado. No entiende -ni atiende- a las empresas cooperativas. No les sale. No tienen aceitado el sistema. Ambas instituciones tienen una gran deuda con el pueblo. Deberían arrodillarse ante quienes quieren trabajar con justicia distributiva sus proyectos. Pero no. Hay que, en muchos casos, irse de rodillas, tratando de disimular la cara de asustados ante "te falta este papel"
Yo he sufrido un poco esto. Lau y Fede un poco menos. Creo que lo que más me ha costado es seguir constatando la burocracia estatal que, aunque más aguada que en tiempos de neoliberalismo crudo y cruento, sigue muy presente.
Por suerte nos fueron ayudando muchos a sortear estos frenos. Susana Mazzitelli, Alejandra Acosta, el contador Tobal y otros más.
Venimos soñando mucho con la cooperativa. Especialmente Fede, Lau y yo, que somos quienes estamos dedicando más horas.
Hoy tenemos entre manos proyectos para acompañar a productores locales, talleres de radio y de software libre, un disco musical de artistas capillenses, el sitio web de la cooperativa, un portal de noticias con producción de información diaria, la solicitud de la licencia de radio y el aporte importantísimo que hicimos para los primeros pasos del informativo Recorre, siendo centro de producción y de difusión, entre otros. Son muchos los proyectos que queremos llevar adelante y no llegamos. Generalmente todos llevan una donación inicial de horas hasta que comiencen a caminar. Es la dedicación de quien enseña a pedalear. Confiar que el equilibrio necesario para que el proyecto permanezca será posible gracias a la dedicación gratuita y fiel en el inicio de cada proyecto. No siempre es fácil encontrar gente paciente para estos partos.

El nacimiento de Uritorco Libre

Muchas veces creo que respiramos gracias a la capacidad y el deseo constante de alimentar la trama vincular. Ese alimento va generando siempre nuevos y profundos vínculos. Con Fede y con Lau fue con quienes más ratitos coincidimos para soñar, sembrar y proyectar. Pero hubo muchos más este año. Compañeras y compañeros del partido, de la cooperativa, de distintas militancias y de los más variados espacios de encuentro. Entre ellos, Ceci y Leo pusieron corazón, energía, dinero e incansable entrega para que podamos hacer el primer festival Latinoamericano de instalación de software libre (FLISOL) en Capilla del Monte. Conocí a ambos casi por casualidad o tal vez por esa ternura que une a quienes nos encontramos trazando ciertos horizontes.
Con Ceci y Leo, nos propusimos hacer una Flisol y terminamos siendo compañeros de la cooperativa y grandes amigos. Fundamos "Uritorco Libre", la "pata" de difusión del movimiento de librecultura y del software libre en el Valle de Punilla y el Noroeste Cordobés. Fuimos a varias escuelas a promover el software libre, instalamos en varias casas y aprendimos bastante de software libre para radios. Incluso presentamos un proyecto detallado para realizar desde el Estado una distribución de software libre para radios. Generalmente las radios comunitarias usan software ilegal y muy inestable. Pensamos que AFSCA podía ver el problema y traccionar para dar una solución. Los montos son bajos pero hace falta decisión política. Esa decisión la tuvo Conectar Igualdad con Huayra, para educación. AFSCA Córdoba, en cambio, cajoneó el proyecto y no nos dio nunca una respuesta. Veremos si en 2015 golpeamos otras puertas.

Otros vínculos nacidos

Los compañeros y las compañeras de sueños y luchas son los que en la trama vincular se amarran más fuerte. Además de los nombrados, el año me regaló a Juan N, Humitos, Anita A, a los de LibreBase, a los del PSOL, a Gabi y a muchos otros que se suman a la lista de hermanos y hermanas del andar.

Primeros tramos de nuestra casa
 
Hemos comenzado a construir nuestra casa. Nos dimos el tiempo para dibujarla cientos de veces, de un modo, de otro. En cada trazo le incorporamos sueños, pasiones, familiares y amigos, pensando "este sería un lugar para estar con..." El tiempo de los sueños de la casa fue hermoso. Dedicamos muchas horas con Lau y tenemos plena certeza en que los andares trazados van a alimentar cada espacio compartido en el lugar donde vivamos. 
Hoy estamos en un tiempo más concreto. Como decía mamá "tenemos grandes sueños. Con el tiempo los sueños se achican, pero sólo para dar lugar a la grandeza de las verdades" La grandeza de nuestra verdad, de nuestros ingresos y de nuestras opciones nos tiene hoy entre pico y pala, para hacer de la casa un sueño posible y entre cálculo y cálculo, para ver qué, como y hasta dónde podremos llegar. Cuando termine el año que comienza, las historia seguramente tendrá nuevos relatos. ¡Ya tenemos el adobe fundacional!

Mientras escribo está lloviendo ¡qué bien le va a venir cada gota a tanta siembra!

domingo, 13 de julio de 2014

Nuestro adobe fundacional

6 de julio
Hace dos años ue empecé a traer los bártulos para venir a vivir a Capilla del Monte. La llegada hizo, de alguna manera, renacer a los abuelos y volver a pisar algunas huellas que mi familia había dejado en sus naceres por este pueblo.
Reemplazar la mugre y óxido por lija, pintura y limpiador fue el camino que buscaron los trazos de aquel entonces.
Hoy, otro nacimiento viene asomándose con el diseño de la casa donde Lau y yo queremos vivir. Para celebrarlo, Ceci, compañera de la misma tierra fértil, nos trae un adobe de su recién nacida casa, para ser incorporado a nuestro alumbramiento. ¡Ya tenemos el adobe fundacional!
Tantos enviones me estremecen: simples, profundos, firmes y amantes ¡Es tiempo de comenzar!

lunes, 23 de junio de 2014

¡Tierra adentro, hay un jardín!

Después de un arduo trabajo de papa y mamá por poner en pie "la reno", el seis echó a andar.
Corría el año 74 cuando ella hizo su primer viaje. Destino: Elsa Noriega y Oscar Castelló- Capilla del Monte - Córdoba.
Una renoleta de color verde que, seguramente, poco pegaba con mi abuela, clásica hasta la médula.
-Después de largos meses de espera, te tocaba lo que te tocaba.
La reno me alojó en los paseos junto a mis abuelos, me llevaba hasta la base del cerro para subir al Uritorco y me aguantaba en las primeras clases de manejo, hasta encontrar el punto justo del embrague.
Ella tenía veinte años cuando tuvo que partir. Se fue a nuestra casa de Córdoba para llevarnos a la escuela, al club, a las juntadas y a los asados. En ese tiempo yo comía asado...
Seba la usó para estudiar y trabajar, vendiendo sandwiches, productos de limpieza y, al final, yendo a la fábrica.
Tiempo después, por años, estuvo quietita, a merced del viento, la lluvia, el frío y el calor, en un rincón de la casa hasta que, en 2014, a contrapelo de la crisis de los 40, decidió rejuvenecer. Volvió a realizar ese primer viaje para florecer donde fue sembrada.
En la ciudad de cemento y bocinazos, su enclenque columna, su corazón arrítmico y su piel herida, no paraban de sufrir.
Reno está de vuelta. Hace veinte años que se fue. En ese entonces, se habían cumplido veinte años desde su nacimiento. Hoy, de regreso, de renacimiento, grita: ¡Tierra adentro, hay un jardín!

viernes, 20 de junio de 2014

Tiempo de caminante

Regresando al blog, no tengo más que contar que la vida naciente. Se irán mezclando presentes y pasados. Hace días, en "El Quicho", tuvimos un taller de radio. Lxs chicxs pensaron noticias: "River salió campeón", "Llovió mucho". Lxs miré y no pude dejar de pensar que ocurrieron hace dos meses. Lo importante era que el equipo de uno ganó. Lo hermoso era que en zona de profunda sequía este año llovió. Al tiempo lo  mide distinto cada caminante. Nacerán en adelante historias de hace mucho y otras muy recientes. Tal vez, al repasarlas "de viejito" simplemente recordaré que sí... una vez... ocurrieron.
Vivo en Capilla del Monte y represento algún que otro regreso. Mis abuelos vivieron por mucho tiempo aquí. Algunos nacieron aquí. También nacieron aquí mis padres, algún que otro tío y vaya a saber quién más.
Vivo feliz, con Laura, quien los últimos años es luz en mi andar, palabra en mi comunicar y presencia en mi soñar. Laura es compañera profunda, mujer luchadora de abrazo intenso.
Hace poco más de un año vivimos juntxs. Si es mucho o poco, nada importa. Prefiero hablar de huellas más que de relojes. Son un montón, son profundas, van muchas veces acompasadas y van, siempre, recordando el paso, la sangre circulante que hizo al otro pasar.
Algunos dirán: "Hace mucho que no sé nada de Agustín". Quizá, lo que aquí cuente -de mí, de Laura, de ambos- para muchxs no sea novedad. No tiene por qué serlo. "River salió campeón", "Llovió mucho". Tiempo de caminante.

jueves, 19 de junio de 2014

Regresando al blog

Contar encuentros
Contar soledades
Contar... contar...
Pero contar a la brevedad, intentando que no falte ni una palabra, soñando que quede todo armadito para un lector figurado en mi piel: lector que gusta de leer cortito, quedarse rumiando ese poquito y salir, con esos encuentros, con esas soledades, a caminar.
En eso andaba mi blog hace un tiempo y, tal vez, por esas ventoleras que acontecen, no venía saliendo. Yo esperaba el tiempo fecundo para escribir igual y no. El tiempo no llegaba. Los andares reclamaban ser contados de otro modo. Pero no. No le daba lugar a esos modos porque el cerco autoimpuesto, tercamente, marcaba los límites.
El rótulo fue "tiempo de sequía. Ya volverá el aguacero"
Y así fue. La lluvia no llega siempre igual y si espero la misma caída, intensidad y duración, los andares buscarán otros lares y partirán.
Este año llovió. Llovió mucho. Y no paramos de recordar ese envión para pasar el invierno. Comenzó el nuevo tiempo de sequía en Capilla, pero queda mucho por decir de "ese envión".
Retomo los andares, como salgan. Así, como el río Calabalumba retomó su paso por Capilla en el verano: Llevando lo que encontró, contando lo que viene de caminantes anteriores, soñando... soñando.