jueves, 19 de junio de 2014

Regresando al blog

Contar encuentros
Contar soledades
Contar... contar...
Pero contar a la brevedad, intentando que no falte ni una palabra, soñando que quede todo armadito para un lector figurado en mi piel: lector que gusta de leer cortito, quedarse rumiando ese poquito y salir, con esos encuentros, con esas soledades, a caminar.
En eso andaba mi blog hace un tiempo y, tal vez, por esas ventoleras que acontecen, no venía saliendo. Yo esperaba el tiempo fecundo para escribir igual y no. El tiempo no llegaba. Los andares reclamaban ser contados de otro modo. Pero no. No le daba lugar a esos modos porque el cerco autoimpuesto, tercamente, marcaba los límites.
El rótulo fue "tiempo de sequía. Ya volverá el aguacero"
Y así fue. La lluvia no llega siempre igual y si espero la misma caída, intensidad y duración, los andares buscarán otros lares y partirán.
Este año llovió. Llovió mucho. Y no paramos de recordar ese envión para pasar el invierno. Comenzó el nuevo tiempo de sequía en Capilla, pero queda mucho por decir de "ese envión".
Retomo los andares, como salgan. Así, como el río Calabalumba retomó su paso por Capilla en el verano: Llevando lo que encontró, contando lo que viene de caminantes anteriores, soñando... soñando.

viernes, 21 de marzo de 2014

Ni un adiós

La ausente irrumpe
"sangolotea"
simulaba inexistencia
y de pronto ¡zaz!
Otra vez: horas de mareo
y esa torturante desazón
mina el campo de cuanta batalla
queremos dar.
En huelga, los contactores acuerdan:
ese cuerpo, helado, doliente
sabe de aquel poco y nada.

La ausente irrumpe
arrebata.

Pende la vida de un hilo...
con crudeza se se corta
el equilibrio se desintegra
ritmo de fuerza de gravedad
subsume al compañero
sin siquiera un segundo de luz
que acepte adiós...

Bullicio

19 de enero de 2013

Silencio ido
silencio dolido
solitario compañero extraviado
puerto seguro
extintor de tristezas.
Reniega de tu terco abandono
irrumpe mi vacío bullicio
ven... ven... que muero.

En el ruido

Diciembre de 2013
Escribo de cuando en cuando, cuando me alejo del ruido y me acerco al río.
En el ruido, Soy rama caída de un árbol sufrido, herido por el vendabal doliente. Soy rama caída encallada en el río, pura ilusión de bienvenir a una brava crecida, que me devuelva el andar, me lance a rodar, me empape completo o me haga brotar.

jueves, 8 de agosto de 2013

Apuntes de tierra partida

Un papel poblado de silencios. Un silencio aturdido por preguntas. Una pregunta que taladra y no calla. Calla. La que calla es mi mano, que no encuentra papel ni silencio para retomar la escritura. Esa búsqueda constante que no logra hacer emerger decires en ningún rincón, ensordece.
No logro descifrar si la inquietud me viene por el encierro en hora de atardecer, por un simple tiempo de sequía o por la ansiedad a la que me expone otro día más de búsqueda sin lograr que el grafito llene el papel.
Cuando nada sale, ellxs hablan:
Yupanqui: "No me dejes partir, viejo algarrobo... hay un río profundo que me llama"
Pizarnik: "Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla"

miércoles, 1 de mayo de 2013

Aniversario autobiográfico

Hace un año crucé una frontera dejando atrás búsquedas que ya había dejado y canciones que en mi habían perdido entonación, aunque tercamente la habían seguido buscando.
Desde entonces, hasta hoy, fueron callándose ruidos que me mareaban y naciendo sinfonías que me acobijaban. 
Fue en otoño que lo hoja "muriente" abrigaba la esperanza de los meses por venir. Mientras ella caía, los nacidos dijeron de todo: que se lo imaginaban, que se alegraban, que se asustaban, que confiaban, que... que... Y no faltó quien dijo que me condenaría y se condenarían conmigo los chicos que Dios me había confiado. ¡Anacrónico juicio!
Condenado, y condenándome, la vida me tiene a puro encanto en este pueblo, mi Wirikuta, en tierra de abuelos, en suelo sagrado y en amor profundo.
También hoy es otoño.
Belli: "El árbol ha domado mi propio calendario. El ciclo de otros atardeceres"
Detrás de cada hoja barrida, ya veo las nuevas. Laura, cerca o lejos, hace primaveras.

jueves, 11 de abril de 2013

Hikurí


Hikurí suena bellamente cuando es gritado entre montañas que, en eco, repiten y repiten, como trayendo voz de ancestros.

Un poco más al norte, donde América del sur y América del norte pivotean, el Hikurí es la cactácea que se ofrece en el rito sagrado de los huicholes y marca la renovación cosmológica del ciclo de la vida.
Un ciclo ya se ha ido y madrugo cada día con renovada esperanza en la semilla.
Hikurí será tu nombre, pequeña compañera de andares. Llegaste apenas decidí vivir en la tierra de mis abuelos y de mis padres, en ese lugar donde, cuando niño, andar en bici no tenía límites ni horario.
Llegaste, detalle más, detalle menos, igualita a esa bici donde aprendía a rodar (quiero decir: vivir)
Llegaste. Ofrenda. Hikurí, llegaste.