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viernes, 20 de junio de 2014

Tiempo de caminante

Regresando al blog, no tengo más que contar que la vida naciente. Se irán mezclando presentes y pasados. Hace días, en "El Quicho", tuvimos un taller de radio. Lxs chicxs pensaron noticias: "River salió campeón", "Llovió mucho". Lxs miré y no pude dejar de pensar que ocurrieron hace dos meses. Lo importante era que el equipo de uno ganó. Lo hermoso era que en zona de profunda sequía este año llovió. Al tiempo lo  mide distinto cada caminante. Nacerán en adelante historias de hace mucho y otras muy recientes. Tal vez, al repasarlas "de viejito" simplemente recordaré que sí... una vez... ocurrieron.
Vivo en Capilla del Monte y represento algún que otro regreso. Mis abuelos vivieron por mucho tiempo aquí. Algunos nacieron aquí. También nacieron aquí mis padres, algún que otro tío y vaya a saber quién más.
Vivo feliz, con Laura, quien los últimos años es luz en mi andar, palabra en mi comunicar y presencia en mi soñar. Laura es compañera profunda, mujer luchadora de abrazo intenso.
Hace poco más de un año vivimos juntxs. Si es mucho o poco, nada importa. Prefiero hablar de huellas más que de relojes. Son un montón, son profundas, van muchas veces acompasadas y van, siempre, recordando el paso, la sangre circulante que hizo al otro pasar.
Algunos dirán: "Hace mucho que no sé nada de Agustín". Quizá, lo que aquí cuente -de mí, de Laura, de ambos- para muchxs no sea novedad. No tiene por qué serlo. "River salió campeón", "Llovió mucho". Tiempo de caminante.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El andante...


Prefacio:
"Andaba una vez andando la vida del andante y su andar era la vida, siendo su vida no más que eso, vivir andando, andar viviendo, y en el andar pisar el suelo, abrazar la vida, dejar una huella, buscar sin pretender nada, caminar sin proponerse destino.
“El andante” es la historia de un cuentacuentos que va por la vida resucitando historias, escuchando personas acá y contando lo escuchado allá, nutriéndose de todas ellas, tendiendo puentes, intercambiando asombros… un sereno caminante, un inquieto itinerante.
El sueño de muchos novelistas es que el lector tome el libro y no pueda parar de leerlo, que avance con incontenible gusto, página tras página. Yo sueño distinto. Sueño con que los dos o tres amigos que lo tengan entre manos lean unos pocos párrafos y se queden con ellos sin poder avanzar, que se acuesten con ellos, abrazándolos, que coman junto a ellos, que los carguen en su bolsillo al ir a trabajar, que se los cuenten a otros, como párrafos inquietos, como palabras con rueditas…"

¿terminaré alguna vez este libro? Tal vez me detenga el pensar que terminarlo es como darle un cierre a algo que en la vida no lo tiene... el andante sigue...las historias viven... los párrafos se inquietan... y bue... pero tal vez en las vacaciones lo terimine... o lo cierre, como primera versión... que se redibuja en cada instante, en cada sonrisa, en cada pisada...