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sábado, 3 de octubre de 2009

Aquellos todos, aquellos toditos

(viejos escritos, rejuntes de asombros)

Me gustaría que hoy estén, muy dentro de mi, muy cerca de aquí aquellos todos, aquellos toditos que en esta última vuelta de la tierra sobre el sol construyeron mi vida. Y los siento presentes, como mezclados entre la pintura de las paredes que ahora me rodean, como debajo de las sillas, como detrás de los platos.
Aquellos todos, aquellos toditos que cada mañana rezaron conmigo y compartieron el almuerzo.
Aquellos todos, aquellos toditos que viajaron a clase a mi lado, que compartieron la clase, que disfrutaron de un mate en el recreo.
Aquellos todos, aquellos toditos que pensaron distinto que yo y se animaron a decírmelo.
Aquellos todos, aquellos toditos que callaron para dar lugar al silencio que amo.
Aquellos todos, aquellos toditos que desplegaron su vida en un e-mail, en un abrazo, en una sonrisa de paso que se terminó por quedar.
Aquellos todos, aquellos toditos, aquellos del centro, aquellos de la periferia, aquellos ruidosos, aquellos silenciosos caminantes, aquellos prestalibros y aquellos cuentavidas.
Aquellos todos, aquellos toditos, los nadies según Galeano, los justos según Borges, los sin hijo ni árbol ni libro según Silvio.
Aquellos todos, aquellos toditos, los hombres sin historia que hicieron mi historia todo este año, todos estos años, todas estas horas… y cada milésima de hora.
Aquellos y aquellas, estos y esas son quienes niegan lo del “largo trecho”. Feliz me han dicho, feliz me han hecho.
01/07/04 (del festejo de 24 años)

viernes, 2 de octubre de 2009

Maletas

(Viejos escritos, "rejuntes de asombros")

Maletas

Arrugas en crecida y pocos pelos acompañaban a Alfonso, como pocos acompañan a los viejos que preparan sus adioses. Poca la ropa. Poca la comida. Pocos los pasos que da cada día. Pocos pero largos. Camina imaginariamente hacia el niño que fue y todavía es. Cuenta con lujo de detalles el penal que atajó. Lo recrea con su cuerpo inclinado hace meses hacia el lugar donde fue el fútbol, hacia la izquierda, cada vez más acostado, preparándolo para estarlo siempre.
Cuando lo ví por última vez no quiso decirme chau. Me abrazó y prosiguió:
-Tengo las maletas listas… para cuando él me pase a buscar.

martes, 29 de septiembre de 2009

Gastón Felipe

(Recordando cosas viejas: otro de "rejunte de asombros")

Gastón Felipe Fontaine

Mucho viento se levantó en mi bicicleteada serrana de hace unos días. Mucho viento, y en medio del esfuerzo vi a mi tío, fallecido hace unos meses. Su deseo había sido ser ceniza y quedarse dando vueltas por estas sierras que había pisado en vida. Mucho viento se levantó. Vi a mi tío, y seguimos andando juntos los tres, viento, tío y yo.
14/07/04

jueves, 17 de septiembre de 2009

andares

(sigo cargando cosas viejas en mi blog... más "rejunte de asombros")

Andares

Salí a caminar con Pepe Manzano, como antes salía con papá, con el tío, con otros hermanos. Ayer y hoy la misma fascinación, caminábamos similarmente, caminábamos parecido y, sin embargo… distinto. No pongo el pie en los mismos y exactos lugares que él. Antes y después de cada pisada me doy cuenta que ninguno pisó ni pisará igual.
Así paso mi vida, caminando, asombrándome al darme cuenta en cada instante que nadie podrá vivir el mismo camino que estoy viviendo yo. Y así, en el trascurrir de cada instante, se me llena la vida de ganas de vivirla, con la responsabilidad de que cada pisada que deje de dar no la dará nadie, con la certeza de que cada pisada que dé me permitirá llegar a nuevos paisajes, a nuevas plantas, ríos y quebradas, a nuevas personas, a nuevas historias, a nuevos asombros.
14/07/04

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Caramelos

(viejos escritos... "rejuntes de asombro")

Caramelos

Un sobre encima de mi escritorio. Todos saben que nada me gusta tener allí. ¡El escritorio es para tener siempre lugar para escribir! Era mi cumpleaños. Me acerco y lo levanto. Miro el remitente. Luego lo abro y allí dentro unos caramelos Sugus. Nos queremos mucho con el que me los manda… y tanto también nos conocemos. Él sabe que no como caramelos. Tampoco Sugus… y como el sabe lo que sabe, yo sé lo que sé. Sé que está entregando lo que más le gusta. Sé que viniendo los Sugus viene él.
02-07-04

martes, 15 de septiembre de 2009

Velorio

(Más cosas viejas... del "Rejunte de asombros")

Velorio

Un paso más. Un paso más y lo vería. Extiendo mis piernas hacia delante y se asoma allí, quieto, encajonado. Frío. Helado. Me quedo mirándolo a él y a sus atrases. Ese inexpresivo cuerpo que está ahí no era él. El que yo conocí jugaba, charlaba, reía, peleaba, discutía y gozaba.
Mientras tanto la memoria se niega a reemplazar esa imagen por la última de él que allí ve. Y que él no era.
(2004)

lunes, 14 de septiembre de 2009

Victoria

(siguiendo con el recuerdo de viejos escritos)

Los días de Victoria, como los de cada personita de este mundo, duraban veinticuatro horas. Esos 1440 minutos le alcanzaban para tantas cosas, un día menos y otro más, como le alcanzaban a las otras personitas de esta tierra que pisamos.
Pero Victoria dedicaba unos minutos a mover insectos y animalitos que entraban en su casa. Corría arañas, hormigas y cuanto bicho se cruzara. Los llevaba al parque para que lo disfruten, en vez de aplastarlos con sus zapatillas.
Era un secreto que a casi nadie contaba, segura de que por algo estaban en el mundo, y segura también de que si hubiera vivido en el tiempo de los dinosaurios habría preferido ser corrida de lugar y no aplastada antes de escuchar el por qué y el para qué.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Sonidos del viento

(es el primer acontecimiento-asombro que puse en el compilado que llamé "rejunte de asombros")

01 Sonidos del viento
Verónica, mi prima, en un ataque de locura-cordura tomó unas pocas cosas y se puso a navegar las rutas del norte argentino, con su dedo levantado como boleto de ida y vuelta, sumergiéndose en aquellos pueblitos-reliquia que renuevan el corazón.
Purmamarca es uno de los más bonitos. Su cerro de siete colores imanta turistas durante todo el día. De pronto la noche llega. Y los colores del cerro ya no se ven. Y tampoco los turistas.
Es de noche. Verónica sale a caminar hurgando senderos, atraída por un abrazador sonido. Paso tras paso llegó al emisor.
Sentado en la montaña un pequeño niño, acurrucado, haciendo correr sus manos sobre el Siku.
-­¿Qué estás tocando?
-Escuchá
Pasó un instante, o muchos.
El niño retomó la palabra y dijo:
-Estoy… estoy imitando los sonidos del viento.
21/06/04