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domingo, 14 de junio de 2015

Soltar y confiar

Estas elecciones van teniendo muchas particularidades. Del abanico una me tiene pensando. 
Comencé a ser docente y a acompañar grupos juveniles hace poco más de diez años. Hoy, entre fotos y relatos, me asombra el amplio espectro de opiniones y posicionamientos políticos de los -en ese entonces- niños o jóvenes.
De todos los relatos una foto me deja pensando. Veo dos caras que nunca imaginé juntas. De un lado, uno de los portavoces de la historia de represión, estigmatización y hostigamiento juvenil en nuestra provincia. Del otro, promoviendo y celebrando el abrazo, mil imágenes de un chico que fue creciendo cuando nacían mis años de docencia. Las primeras se remontan al pedido de su padre:
-Cuidalo. Te pido que lo cuides especialmente. Tiene una enfermedad por la que se agita mucho y necesita que lo cuiden.
Vengo rumiando qué gran desafío es amar en la educación y dejar andar al justo y preciso vuelo que cada uno quiere tomar... soltar y confiar aún cuando el corazón se inquiete y grite:
-¡Noooooo, por favor, nooooo!

miércoles, 7 de enero de 2015

Un adiós de Epifanía

Va terminando 2014. Se asoma un nuevo calendario y este viejo, viejo relator de sucedidos, cierra un ciclo donde escribió poco, leyó poco y trabajó mucho. Al escribir poco, tal vez conté poco. Doy cuerda al lápiz para repasar despedidas, nacimientos y sueños. Verdaderamente no faltaron naceres, a los que renglón tras renglón, intentaré volver.

Un adiós de epifanía
 
El primero es más un cruce de fronteras que un nacimiento, una despedida que una presencia. Un adiós de epifanía. Y en el asunto del mensaje debería decir: "mejor así"
Acontecía un caluroso enero. Mañana del 21. Juan Carlos me dice que el obispo de Cruz del Eje, Santiago Olivera, no quiere que yo siga siendo facilitador pedagógico desde el uso de las Tics en el aula, en el Colegio Madre Cabrini. Dice el obispo, dueño del colegio, con mando a distancia, que el proyecto Cabrini XXI sigue, pero el chico que está, no. "El chico que está" era yo. El 3 de julio de 2013 "el obispo", como el mismo se autodenomina - 3ª persona, como 'El Diego' - se había enojado porque en una conversación entre catequistas dije dos frases del Vaticano II: "Signos de los tiempos" y "semillas del Verbo". No solo que al nombrarlas él me dijo que me estaba haciendo el erudito, sino que además dijo que son cosas que le tocan decir "al obispo".
Lo que "el obispo" nunca supo es que estaba a poco menos de un mes de renunciar. No creo que enterarse le resulte un problema puse su práctica de manejador de joystick le mantiene en el poder sin perder un peso. Ponen la plata de la indemnización los padres y las madres de la escuela. Se socializan las pérdidas. Se privatizan las decisiones.
Me fui del colegio sin pataleo. Estaba cerca de irme. Conocí a gente linda en esa escuela. Con varios la pasé bien y llegué a quererlos muchos. Algunos de ellos sufren por estar ahí, sin poder irse, haciendo de equilibristas, temerosos del tincazo.

Buscando el punto de equilibrio, para largarse a pedalear

Tras el adiós de epifanía comenzó a tomar forma y contenido la idea de la cooperativa de trabajo. Si me remito a las pinceladas trazadas en el pasado, encuentro la idea cristiana de comunidad, común unidad, muy fuerte en las búsquedas personales y colectivas que me llevaron a la vida religiosa. Esta última, más como práctica que como concepción, no ha logrado un esquema "sin patrón". La cooperativa sí, con lo cual pone en equilibrio ese punto de tensión llamado obediencia, de mi pasado. 
Era 23 de diciembre cuando Lau, Fede y yo nos juntamos a pensar un modo cooperativo de encarar nuestro trabajo. Lau venía de hacer un curso de cooperativas. Fede de ser parte de una cooperativa que nunca había llegado a obtener ganancias por lo que hacía y yo conocía la idea general y un par de canciones que alababan el trabajo cooperativo. Después de esa primera puntada empezamos a sumar gente, compartir el sueño, trazar horizontes y decidir enfoques.
Lau se puso al frente de desentramar todo el papelerío necesario. Fede de intentar movilizar muchos de los contactos. Yo, en general, me ocupé de cosas más invisibles. Hoy ya tenemos prácticamente todo listo para funcionar como empresa de economía social. No fue fácil. El instituto movilizador nacional (INAES) es, a mi parecer, altamente burocrático y muy lento. Afip tiene, en líneas generales, la mirada puesta en las empresas jerárquicas de mercado. No entiende -ni atiende- a las empresas cooperativas. No les sale. No tienen aceitado el sistema. Ambas instituciones tienen una gran deuda con el pueblo. Deberían arrodillarse ante quienes quieren trabajar con justicia distributiva sus proyectos. Pero no. Hay que, en muchos casos, irse de rodillas, tratando de disimular la cara de asustados ante "te falta este papel"
Yo he sufrido un poco esto. Lau y Fede un poco menos. Creo que lo que más me ha costado es seguir constatando la burocracia estatal que, aunque más aguada que en tiempos de neoliberalismo crudo y cruento, sigue muy presente.
Por suerte nos fueron ayudando muchos a sortear estos frenos. Susana Mazzitelli, Alejandra Acosta, el contador Tobal y otros más.
Venimos soñando mucho con la cooperativa. Especialmente Fede, Lau y yo, que somos quienes estamos dedicando más horas.
Hoy tenemos entre manos proyectos para acompañar a productores locales, talleres de radio y de software libre, un disco musical de artistas capillenses, el sitio web de la cooperativa, un portal de noticias con producción de información diaria, la solicitud de la licencia de radio y el aporte importantísimo que hicimos para los primeros pasos del informativo Recorre, siendo centro de producción y de difusión, entre otros. Son muchos los proyectos que queremos llevar adelante y no llegamos. Generalmente todos llevan una donación inicial de horas hasta que comiencen a caminar. Es la dedicación de quien enseña a pedalear. Confiar que el equilibrio necesario para que el proyecto permanezca será posible gracias a la dedicación gratuita y fiel en el inicio de cada proyecto. No siempre es fácil encontrar gente paciente para estos partos.

El nacimiento de Uritorco Libre

Muchas veces creo que respiramos gracias a la capacidad y el deseo constante de alimentar la trama vincular. Ese alimento va generando siempre nuevos y profundos vínculos. Con Fede y con Lau fue con quienes más ratitos coincidimos para soñar, sembrar y proyectar. Pero hubo muchos más este año. Compañeras y compañeros del partido, de la cooperativa, de distintas militancias y de los más variados espacios de encuentro. Entre ellos, Ceci y Leo pusieron corazón, energía, dinero e incansable entrega para que podamos hacer el primer festival Latinoamericano de instalación de software libre (FLISOL) en Capilla del Monte. Conocí a ambos casi por casualidad o tal vez por esa ternura que une a quienes nos encontramos trazando ciertos horizontes.
Con Ceci y Leo, nos propusimos hacer una Flisol y terminamos siendo compañeros de la cooperativa y grandes amigos. Fundamos "Uritorco Libre", la "pata" de difusión del movimiento de librecultura y del software libre en el Valle de Punilla y el Noroeste Cordobés. Fuimos a varias escuelas a promover el software libre, instalamos en varias casas y aprendimos bastante de software libre para radios. Incluso presentamos un proyecto detallado para realizar desde el Estado una distribución de software libre para radios. Generalmente las radios comunitarias usan software ilegal y muy inestable. Pensamos que AFSCA podía ver el problema y traccionar para dar una solución. Los montos son bajos pero hace falta decisión política. Esa decisión la tuvo Conectar Igualdad con Huayra, para educación. AFSCA Córdoba, en cambio, cajoneó el proyecto y no nos dio nunca una respuesta. Veremos si en 2015 golpeamos otras puertas.

Otros vínculos nacidos

Los compañeros y las compañeras de sueños y luchas son los que en la trama vincular se amarran más fuerte. Además de los nombrados, el año me regaló a Juan N, Humitos, Anita A, a los de LibreBase, a los del PSOL, a Gabi y a muchos otros que se suman a la lista de hermanos y hermanas del andar.

Primeros tramos de nuestra casa
 
Hemos comenzado a construir nuestra casa. Nos dimos el tiempo para dibujarla cientos de veces, de un modo, de otro. En cada trazo le incorporamos sueños, pasiones, familiares y amigos, pensando "este sería un lugar para estar con..." El tiempo de los sueños de la casa fue hermoso. Dedicamos muchas horas con Lau y tenemos plena certeza en que los andares trazados van a alimentar cada espacio compartido en el lugar donde vivamos. 
Hoy estamos en un tiempo más concreto. Como decía mamá "tenemos grandes sueños. Con el tiempo los sueños se achican, pero sólo para dar lugar a la grandeza de las verdades" La grandeza de nuestra verdad, de nuestros ingresos y de nuestras opciones nos tiene hoy entre pico y pala, para hacer de la casa un sueño posible y entre cálculo y cálculo, para ver qué, como y hasta dónde podremos llegar. Cuando termine el año que comienza, las historia seguramente tendrá nuevos relatos. ¡Ya tenemos el adobe fundacional!

Mientras escribo está lloviendo ¡qué bien le va a venir cada gota a tanta siembra!

lunes, 23 de junio de 2014

¡Tierra adentro, hay un jardín!

Después de un arduo trabajo de papa y mamá por poner en pie "la reno", el seis echó a andar.
Corría el año 74 cuando ella hizo su primer viaje. Destino: Elsa Noriega y Oscar Castelló- Capilla del Monte - Córdoba.
Una renoleta de color verde que, seguramente, poco pegaba con mi abuela, clásica hasta la médula.
-Después de largos meses de espera, te tocaba lo que te tocaba.
La reno me alojó en los paseos junto a mis abuelos, me llevaba hasta la base del cerro para subir al Uritorco y me aguantaba en las primeras clases de manejo, hasta encontrar el punto justo del embrague.
Ella tenía veinte años cuando tuvo que partir. Se fue a nuestra casa de Córdoba para llevarnos a la escuela, al club, a las juntadas y a los asados. En ese tiempo yo comía asado...
Seba la usó para estudiar y trabajar, vendiendo sandwiches, productos de limpieza y, al final, yendo a la fábrica.
Tiempo después, por años, estuvo quietita, a merced del viento, la lluvia, el frío y el calor, en un rincón de la casa hasta que, en 2014, a contrapelo de la crisis de los 40, decidió rejuvenecer. Volvió a realizar ese primer viaje para florecer donde fue sembrada.
En la ciudad de cemento y bocinazos, su enclenque columna, su corazón arrítmico y su piel herida, no paraban de sufrir.
Reno está de vuelta. Hace veinte años que se fue. En ese entonces, se habían cumplido veinte años desde su nacimiento. Hoy, de regreso, de renacimiento, grita: ¡Tierra adentro, hay un jardín!

viernes, 21 de marzo de 2014

En el ruido

Diciembre de 2013
Escribo de cuando en cuando, cuando me alejo del ruido y me acerco al río.
En el ruido, Soy rama caída de un árbol sufrido, herido por el vendabal doliente. Soy rama caída encallada en el río, pura ilusión de bienvenir a una brava crecida, que me devuelva el andar, me lance a rodar, me empape completo o me haga brotar.

jueves, 8 de agosto de 2013

Apuntes de tierra partida

Un papel poblado de silencios. Un silencio aturdido por preguntas. Una pregunta que taladra y no calla. Calla. La que calla es mi mano, que no encuentra papel ni silencio para retomar la escritura. Esa búsqueda constante que no logra hacer emerger decires en ningún rincón, ensordece.
No logro descifrar si la inquietud me viene por el encierro en hora de atardecer, por un simple tiempo de sequía o por la ansiedad a la que me expone otro día más de búsqueda sin lograr que el grafito llene el papel.
Cuando nada sale, ellxs hablan:
Yupanqui: "No me dejes partir, viejo algarrobo... hay un río profundo que me llama"
Pizarnik: "Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla"

miércoles, 1 de mayo de 2013

Aniversario autobiográfico

Hace un año crucé una frontera dejando atrás búsquedas que ya había dejado y canciones que en mi habían perdido entonación, aunque tercamente la habían seguido buscando.
Desde entonces, hasta hoy, fueron callándose ruidos que me mareaban y naciendo sinfonías que me acobijaban. 
Fue en otoño que lo hoja "muriente" abrigaba la esperanza de los meses por venir. Mientras ella caía, los nacidos dijeron de todo: que se lo imaginaban, que se alegraban, que se asustaban, que confiaban, que... que... Y no faltó quien dijo que me condenaría y se condenarían conmigo los chicos que Dios me había confiado. ¡Anacrónico juicio!
Condenado, y condenándome, la vida me tiene a puro encanto en este pueblo, mi Wirikuta, en tierra de abuelos, en suelo sagrado y en amor profundo.
También hoy es otoño.
Belli: "El árbol ha domado mi propio calendario. El ciclo de otros atardeceres"
Detrás de cada hoja barrida, ya veo las nuevas. Laura, cerca o lejos, hace primaveras.

jueves, 11 de abril de 2013

Hikurí


Hikurí suena bellamente cuando es gritado entre montañas que, en eco, repiten y repiten, como trayendo voz de ancestros.

Un poco más al norte, donde América del sur y América del norte pivotean, el Hikurí es la cactácea que se ofrece en el rito sagrado de los huicholes y marca la renovación cosmológica del ciclo de la vida.
Un ciclo ya se ha ido y madrugo cada día con renovada esperanza en la semilla.
Hikurí será tu nombre, pequeña compañera de andares. Llegaste apenas decidí vivir en la tierra de mis abuelos y de mis padres, en ese lugar donde, cuando niño, andar en bici no tenía límites ni horario.
Llegaste, detalle más, detalle menos, igualita a esa bici donde aprendía a rodar (quiero decir: vivir)
Llegaste. Ofrenda. Hikurí, llegaste.

Tatewarí


En las proximidades de Tepic, al oeste de México, celebran la vida y los tiempos por venir los huicholes, de la comunidad Wixarrica. 

Quienes más tiempo celebran son los ancianos. Los vivos en carne y hueso y los vivos en corazón. Tatewarí es el abuelo fuego, el más abuelo de los abuelos, deidad que es calor y es luz.
Año a año, los huicholes peregrinan al lugar sagrado. El abuelo fuego tiene la misión de acompañarlos al Wirikuta y ser guía para esos pasos orantes.
Yo te bautizo Tatewarí, en el nombre de todos los que llegan al pueblo y de los hijos que nacerán con su relato. Llegaste para hacer rodar en tu falta a todas las personas que vienen a conocer el lugar sagrado que, de sol a sol, me abraza, me besa y cuenta-canta su canción.

martes, 12 de marzo de 2013

El mielero

Recorre el pueblo cada día con la barba abandonada y los pies sobre el pedal.
-Es un viejo amigo mío -cuenta mi abuelo, mientras golpea fuerte el vidrio para detenerlo.
José Luis me cuenta que la cosecha anduvo medio pobre, que no ha llovido casi nada y que cada próxima gota recuerda el adiós al tiempo de lluvias. Las abejas, desconcertadas, buscan flor y encuentran poco.
-Unos aviones sobrevuelan la zona y hacen unos inventos para alejar la tormenta. Quieren dejarnos sin agua y hacernos partir.
No hay certeza de que lo logren. A José Luis lo entristece que haya gente que sea así.
-Pero ando bien. Fui siempre pobre y un año más lo volveré a ser. Ando bien amigo, ando bien.

lunes, 25 de febrero de 2013

La llegada

Clara llegó. En una esquela anotó que no se llega cuando finaliza el viaje sino cuando comienzan otros, tras el desembarco. Al adiós no le faltaron llantos pero hoy la memoria es luz del porvenir.
Los viajes de Clara comienzan como colorido de paleta de pintor. Primero parecieron pocos, primarios. Y un blanco. Y un negro. Uno en cada rincón.
La sed demandó nacimientos y los nuevos colores fueron ocupando las vacíos. A ritmo de pincel la vida de Clara viajó por los recorridos soñados y, en cada "allí", se sembró y se regó.
La pequeña sigue viajando. Cuenta que viaja a visitarse y a tirar unas gotas sobre sus sueños paridos. Deja siempre un bolsillo roto y de cuando en cuando, como con el nacimiento de los colores, la tierra, sedienta, tironea.

El adiós

Clara, la olvidada, hizo el último movimiento de manos para saludar al vagón del fondo, y el tren se fue.
Una cosa es subirse al vagón y tener todo listo: los sueños, los "bártulos" y esas "macanas" que se necesitan para viajar. Otra es soltar amarras. Con la cuerda suelta, cerro el tiempo de pequeñas-grandes muertes que a veces tuvieron abrazo y otras se diluyeron sin más dato que el llanto y la tristeza.
Le digo a Clara lo que canta Pedro:
"Forzaste quizá demasiado los lazos/ pensando que en eso consiste el amor"
Y la pequeña, esperanzada, rompe en llanto, cierra los ojos y dice ¡Adiós!

lunes, 28 de enero de 2013

Cruce peatonal


Hormigúmanos sobre ruedas rezan al dios desconocido para que mantenga el puntito verde que da paso a su libertad. Como los espermatozoides algunos pasan y otros quedan fuera. Fuera. Fuera los dejó esa maldita decisión de un par de astros electrónicos que se casaron para engendrar una redonda luz amarilla, color disparador del discernimiento para ejercer presión sobre el pedal derecho o el del medio.
Opción A ¡y qué me importa! ¡Que se corran si no les gusta! Los justificadores cerebrales argumentan sin demorar:
–Estoy apurado…
–La próxima freno pero ahora…
–Si freno es peor porque voy a quedar al medio…
–Si freno de golpe me besan de atrás…
Opción B porque papá me reta:
–Siempre alguna cámara anda vigilando…
–Las multas están caras…
–Y si piso a uno…
…y el peso de la ley recae sobre el pedal haciendo chillar las pastillas hasta detener el videogame que estaba jugando.

Hormigúmanos sin ruedas rezan a un dios tan desconocido como el otro para que convierta en verde aquella luz roja que mantiene su calzado amarrado al suelo en un irrenunciable instinto de conservar la naturaleza.
De todos los hormigúmanos doña Clemencia y su bastón o el mundo desecha a los viejos, sobresale. No pierde mirada al poste amarillo y verde porque sabe que milésima de retraso la expondrá a la muerte. Habilitado el paso comenzó la carrera cuya meta es para unos llegar al punto de partida de los que intentan llegar al lugar de largada de los primeros… y con ello el entrecruzamiento de hormigúmanos que se atraen y se repelen tanto como los imanes juegan con sus polaridades.
El mundo desecha a los viejos avanza a paso firme pero lentamente, en la máxima velocidad permitida por su aparato óseo casi papel.
–Vieja de mierda, ¿por qué no se corre? Se hubiera quedado en la casa sin venir a joder. –dijo traje negro corbata amarilla, escondido en ese disfraz que lo hace creer importante, caminar apurado y despreciar a todo peor vestido transeúnte.
Hormigúmanos cariñosos o de la mano hasta el final pisaban la recostada cebra en el mismo sentido. Poco le importaba doña Clemencia a quien ignoraron inmersos en la enamorada aventura que los contenía.
Sobre el otro andarivel avanzó la noventa y siete centímetros pelo largo o trenzas de chilindrina arrastrando su recién comprada mochila con ruedas, entusiasmada como nene que pasea su perro recién traído, por la plaza del barrio. Trenzas de chilindrina se abría paso con aquel "hijito" a cuestas, zamarreándolo de un lado a otro mientras los demás, en un malabarístico intento de no pisarlos, los esquivaban como podían.
La ignorada tragedia comenzó cuando buzo azul y raya roja o madre de familia queriendo volver a casa recibió un leve roce del hijo de la noventa y siete centímetros pelo largo, en una de las cuatro bolsas de compras que cargaba con su mano derecha. Roce que, sin embargo no llegó a percibir ni madre de familia queriendo volver a casa, ni trenzas de chilindrina, ni traje negro corbata amarilla cuyas circunvoluciones cerebrales permanecían ocupadas en los próximos futuros negocios y, para ser sincero, ninguno de todos los otros que aquí no he nombrado por el simple hecho de que poco combustible le queda en este momento a mi lanzaminas. Roce, venía diciendo, cuya consecuencia percibió, en cambio, la tercera pierna de doña clemencia y en efecto la estabilidad de el mundo desecha a los viejos que silenciosamente quedó desparramada sobre la recostada cebra de la que había que huir al menos una milésima antes de la transmutación de verde a rojo de un lado y de rojo a verde del otro.
Aquellas milésimas dieron origen a la presión sobre el izquierdo pedal y al despertar de los crujientes leones escondidos dentro de los hormigúmanos sobre ruedas, ansiosos de viajar hacia la próxima presa, intentando no ser amarrados cien metros después por ese maldito collar electrónico rojo.
El caso es que dado el permiso los leones de la primera fila lanzaron a correr a excepción de uno que llegó a percibir que sobre la cebra ahora ausente de hormigúmanos no había sólo papeles de alfajores tirados sino también un palo de madera, un gastado monedero, un montón de trapos viejos y… viejos son los trapos…una mujer sin nombre y sin historia, ahí tiradita... ¡y a otra cosa!

PD: Si algo falta al relato es la irrepetible puteada que ligó el detenido hormigumano sobre ruedas, un escuálido y arrugado flaco de sesentilargos años… porque es un boludo… el tarado no se corre… ¡qué pelotudo, me va a tocar rojo de nuevo!… si no sabe manejar quítenle el carné… habría que matar a todos los que no arrancan y… la concha de la lora, qué mal orto que tengo, me tendría que haber puesto en otra fila, siempre a mi…viejo pelotudo, para qué se baja del auto.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Aromas en el vidrio


Tras años de abandono, los grasientos y malheridos vidrios de la casa, llenos de tierra y poblados de arañas que cruzan de punta a punta por su telar, recuperaron su transparencia.
Han pasado algunos meses y la restauración de rincones viene viento en popa. La abulia era tal que no se reconocían los materiales. Hoy ya varios hasta presumen. Pero el dato más interesante me llega por los vidrios. He terminado de someter sistemáticamente al desabrigo a todos y a cada uno de los doscientos trece vidrios. Ni uno de los otros materiales llaman menos la atención al ser restaurados. Sólo los vidrios logran algo mágico. En ese momento salen del centro y abren el pecho. Gracias a que se los ve menos, nace el misterio mágico de la comunicación.
El exterior, paseante cotidiano de las veredas, reconoce a ese precedente testigo del olvido y ve recostar al sol que se mete sin aviso ni permiso.
El interior más fecundo cuenta y canta:
-Tras la siembra y algunos partos, tengo la casa fragante, con aroma de mujer.

martes, 11 de diciembre de 2012

Enviones del viento/2


El viento ha vuelto con tanto envión como aquel diciembre. No hay anuncio en cada viento. Sólo algunos, muy puntuales, me hacen vibrar de una manera inexplicable y afinan mi oído. Nada puedo decir hoy a pocos días y resisto a la tentación de ubicar la respuesta sobre cada una de las minúsculas voces que se pronuncian. Pero ese viento inconfundible cuenta sin dudar alguna pisada futura que entregue toda la energía ardiente de la Pacha a la sangre densa que hoy corre por mis venas. ¿Qué espera esta vez de mi el viento? ¿Qué me cuenta? ¿Qué canta cuando fluye?

martes, 27 de noviembre de 2012

Ausencias en visita

Clara, contrariada, no lograba abrazar la triste despedida. Hermoso es el silencio que no es de resignación. Hiriente, doliente, en cambio, ese acallarse sin aviso ni permiso, ese terrible desaparecer que borró huella y canto.
Clara, de regreso, cruzó el umbral con flores en mano, que se miraron con las nacientes en su ausencia. La rosa y la enamorada del muro, la glicina, la lavanda y el jazmín del cielo recibieron visitas: hortensia y magnolia fueron bienllegadas.
La promesa de libertad no había querido enjaular al pájaro y él parecía hijo del adiós eterno.
Noviembre hizo fiesta de flores y el pájaro oliendo aromas no resistió.
Los amores sinceros, las amistades profundas, de alguna manera siempre vuelven, aunque los meses le hayan hecho parir soledad y desconsuelo.
Costará despedir este noviembre florecido. ¡Los isondúes siguen encendidos!

Ausencias/2

Se fue por el orificio de la pileta, en un descuido, resbalándose como jabón. Clara la amaba como a pocos en el mundo, pero él quiso desprenderse de sus manos, que no la querían como prenda sino como una luz más entre los isondúes que nos amamos al andar. 
Han pasado ya meses y Clara cuenta que el olor del jabón no se va. No hay manera de saber en qué lugar de la cañería se ha escondido. Sólo quedan los "atrases": su abrazo en piel, su llamativa sensibilidad, su entrega total en cada causa y su sensación de vivir derrotado, que lo llevó al suicidio de ella y a la insuficiencia de ese perfume en las manos, que no lo logra traer.
La promesa de libertad no quiere enjaular al pájaro. No esperaba esa despedida pero así, triste, así de triste, fue.

martes, 20 de noviembre de 2012

Los que rocían naceres

Clara lee sus escritos olvidados:
-Al final de este viaje, sólo me quedarán entre manos y recuerdo los que regaron la siembra, rociando gota a gota aquellos minúsculos naceres donde puse la esperanza. Esos que atendieron el riego cuando no tenía de dónde sacar fuerzas. ¡Los isondúes siguen encendidos y hacen todo para que nos coincidan los ratitos!
Otros, tal vez atraídos por Añá, ahuyentados por la tierra movida y asustados por los brotes desconocidos, emprenderán el viaje para jamás volver.

La pequeña intenta repetir el esquema y procura hacerse cargo también de los temerosos idos. Un día logrará saber que no es la madre de todos, y saberse madre, hermana y amiga de los riegos compartidos mientras va pariendo el nuevo nacimiento.
Lo que vive Clara hoy me nombra.
Belli:
-Sé que ciertas imágenes de mi pasado han entrado a sus sueños, que puedo espantar su miedo oponiéndole mi resistencia. Sé que habito su sangre como la del árbol, si bien no me está dado cambiar su sustancia, ni usurparle la vida. Ella ha de vivir la suya, pero yo soy el eco de una sangre que también le pertenece.

martes, 13 de noviembre de 2012

Las cajitas, tras la lluvia

Papá era pediatra y cuando niños nos traía cajitas de medicamentos que con plasticola, tijera y fibrones convertíamos, al instante, en edificios de los más variados que puedan imaginar.
Los entusiasmos y un rincón arquitectónico heredado de mamá, nos llevaban a convertir cajitas en grandes rascacielos.
Mientras vuelvo al pueblo donde nacieron sus primeros pasos el pediatra y la arquitecta, los rascacielos de las ciudades se vuelven ajenos.
No sé bien por qué, un día al madrugar, recordé aquel espíritu constructor. Justo había caído una gran tormenta y las cajitas no resisten tanta lluvia sin desplomarse. Al parecer, dijo Clara, no resisto yo tanto edificio sin desarmarme.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Los rincones quebrados

Con la casa no termino más. Hace meses que trabajo cuatro horas por día y siempre queda algo por mejorar y reparar.
Mientras pinto a veces pienso en tener un día una casa propia y miro cada vez con más cariño las casas abandonadas del lugar: la pintaría de estos colores, comenzaría por esa ventana que está tan tristemente olvidada y seguiría por allí, para devolverle la luz interior que le está faltando.
Poco a poco, a ritmo de músicas y pinceladas, lo de afuera contagió a lo de dentro. Los rincones quebrados, dolidos y olvidados, las esquinas con telarañas y el óxido carcomiente de esa gota que cada lluvia mojaba allí, hoy están sólo en la cátedra de historia.
La reciente foto captó cómo barniz y pintura reflejan la flor que en primavera parió.
Brilla lo olvidado y refleja, gozosamente, todo eso que nació.
¿Quién habría imaginado que ese encuentro con lo otro, que ese acercamiento a lo abandonado, sería un encuentro con mi nombre y mis sueños?

Esa terquedad para parir





Ese árbol no se fue de mi cabeza en todo el día. ¿Cuántos son esos troncos que suben y vuelan tan alto? ¿Cuántas esas hojas que susurran con el viento? ¿Dónde se le ocurrió nacer? Miro al suelo y no hay teoría de tierra fértil que resista. Semejante gigante saca literalmente agua de las piedras. ¿Qué puede ofertar la pura piedra? ¿Qué terquedad le hizo nacer allí, cuando había tanto suelo para parir?
El imponente me invade, me sacude y promete quitarme el sueño: donde todo parece infértil, la vida nace, nace... y nace.