Los cortasueños enfilan en combate y lanzan plan de desconfianza. Añá los manda con órdenes expresas y los amenaza de muerte si vuelven con las manos vacías. Los cortasueños llegan a destino y se lanzan a hablar:
-No los sueñes, que te dañan.
-No los abraces, que te empuñan por la espalda.
-No los ames, que te engañan.
-No los cuentes.
-No los cantes.
-No los felicites.
-No los vivas
-No los quieras
Y los sueños en motín se preguntan qué hacen por acá los cortasueños y a qué han venido, si no es a amar. Se organiza el motín y, en acuerdo, resuelven sacar a patadas a todos y cada soldado de Añá.
-Aquí no tienen permiso, señaló el vocero. Aquí no tiene permiso el que no deja amar, el que no deja cantar, el que no deja soñar.
recortes de intimidad, pinceladas de extimidad, rejuntes de asombros, secretos a voces y sueños inconclusos entre días de amor y de color.
martes, 19 de junio de 2012
sábado, 16 de junio de 2012
Motín de sueños
Como niños esperando timbre de recreo, los sueños expectantes miran la puerta que los asoma al más allá, a ese futuro que es puro juego y canción. Hace tiempo que los sueños aguardan y escuchan "esperá un porquito", "más adelante" y "olvidate, ya está"
Clara cuenta que días atrás vio un puñado de sueños amotinados, dispuestos a huelga de hambre si es necesario, con tal de ser soñados. Y en motín, enseguida surgieron los roles:
-De acá no nos movemos -anunció el vocero de los sueños.
-Este día consta en acta -dijo el secretario de los sueños.
-Yo armo el mate y preparo la guitarra -expresó ese sueño que hace mucho que no hablaba.
Otro sueño, que siempre se creyó filósofo, alzó la voz:
-La vida es movimiento. El movimiento va marcando el paso y la manera de pisar.
No faltó el sueño hippie y ciclista:
-Giraré, giraré tanto los pedales, tanto, tanto, que llegaré a volar.
Y ahí van, los amotinados sueños, con mate y cuento, pedal y canto, queriendo ser soñados, bailando hasta madrugar.
Clara cuenta que días atrás vio un puñado de sueños amotinados, dispuestos a huelga de hambre si es necesario, con tal de ser soñados. Y en motín, enseguida surgieron los roles:
-De acá no nos movemos -anunció el vocero de los sueños.
-Este día consta en acta -dijo el secretario de los sueños.
-Yo armo el mate y preparo la guitarra -expresó ese sueño que hace mucho que no hablaba.
Otro sueño, que siempre se creyó filósofo, alzó la voz:
-La vida es movimiento. El movimiento va marcando el paso y la manera de pisar.
No faltó el sueño hippie y ciclista:
-Giraré, giraré tanto los pedales, tanto, tanto, que llegaré a volar.
Y ahí van, los amotinados sueños, con mate y cuento, pedal y canto, queriendo ser soñados, bailando hasta madrugar.
lunes, 11 de junio de 2012
Fragmentos que tiñen los pies
Historias de "érase una vez" nacen para libros de cuento y a veces quedan sólo allí. De cuando en cuando, algunos fragmentos se escapan y tiñen rincones de historias de pies caminantes.
Cuentan los isondúes que la tintura se expande más en los pies que ya estaban acostumbrados a caminar y desparrama su color de punta a taco.
En asomo, ese color huele mal los primeros días. ¡Y no combina ni con blanco! Pasan los días y el tiempo sorprende vista y olfato. Y los pies sienten nuevos movimientos poblados de sueños. Entonces los isondúes aprovechan que Añá está distraído y se reúnen para celebrar. Beben en copa la tintura de los pies, que ya no huele mal... que ya combina con su luz.
Cuentan los isondúes que la tintura se expande más en los pies que ya estaban acostumbrados a caminar y desparrama su color de punta a taco.
En asomo, ese color huele mal los primeros días. ¡Y no combina ni con blanco! Pasan los días y el tiempo sorprende vista y olfato. Y los pies sienten nuevos movimientos poblados de sueños. Entonces los isondúes aprovechan que Añá está distraído y se reúnen para celebrar. Beben en copa la tintura de los pies, que ya no huele mal... que ya combina con su luz.
domingo, 27 de mayo de 2012
No callan ni pierden la canción
Las voces que claman
juegan como si fueran niños cantando andares de sólo vivir.
Recuperan la voz de Agustín, que siglos atrás pronunciaba “Ama y
haz lo que quieras” y la canta parafraseando: “Ama y prescinde de
lo que quieras”
Ciertos días las voces
ensordecen, reventando tímpanos, vibrando adornos. Cuando ensordecen
Clara anda lento por la vida, recorre las esquinas de su casa sin
saber qué tiene que hacer.
Otros días las voces
sólo susurran, dejando caminar y respirar. Sea que susurren, sea que
ensordezcan, las voces que claman no callan ni pierden la canción:
“Yo sólo quiero darte
luz
cobijarme en tus sueños
abre esa ventanita del
corazón que haz olvidado
Antes de que amanezca
quiero saber si estás a mi lado”
jueves, 24 de mayo de 2012
Añá está de regreso
No hay filo que corte la densidad de las horas. El aire nauseabundo estrangula las esencias y marchita el jazmín. Los segundos son horas y de ellos, de ellas, hay que salir cuanto antes. ¿Salir para migrar hacia otra hora tan triste como la presente? ¿Salir de estas horas, pincelando montañas florecidas y cielos turquesas, para convencerse del ilusorio regreso del jazmín? ¿En qué momento llegó la noche? ¿En qué momento, sin dar aviso para manotear lápiz, vela y papel? ¿Fue una brisa la que desnudó mi sonrisa? ¿Añá volvió a la carga y encerró los isondúes?
martes, 8 de mayo de 2012
Voces que claman
Clara está de regreso. Hace tiempo que escucha voces que gimen desde lejos sin saber cómo ni cuando se pronunciaron. Gritos que claman y reclaman pasos sin dar, horizontes sin vislumbrar. Ese otoño suelta la hoja.
La tierra la recibe e imparte la humedad que el árbol ya no le da. La hoja llora. El árbol extraña con dolor de entraña y se siente muerto de miedo por el frío por el frío que el tiempo anuncia. Hoja y árbol duelen distancia, por más certeza de responder a esas voces que claman. Ellas, las voces indescriptibles, anidan en el corazón y, encaprichadas, no se irán sin su cometido.
La lágrima, que baja acompasada a la hoja, pronuncia grito de tristeza y mientras cae intenta, pataleando en grito para que vuelva lo que se fue, callar las voces que claman. Pero no hay pataleo que alcance ni intento de afinación. Clara me cuenta que la guitarra se siente ajena en aquel bar y quiere acompañar otros cantos: cantos con letra de las voces que invocan, esas que desde lejos reclaman nuevos ríos por donde su vida va.
domingo, 6 de mayo de 2012
Como árbol de otoño
Se pierden las hojas, el otoño evoca. Se van los alrededores y la desnuda rama anuncia austeridad de frutos. De todo, lo intocable de la vida resiste hasta el margen, bien al margen pero sólo hasta allí. Cruzando el límite, forzando el margen, la tristeza irrumpe en ahogo y saturación.
Aunque el árbol intente sostener las hojas, sabe de un tiempo nuevo por venir. Desprende en llanto y, en palmada de adiós, las suelta gravedad y viento mediante, hacia la tierra y el más allá.
Entonces otoño evoca: no hay hojas que oculten la desnudez. Y lo que resiste, ese intocable e innombrable deseo, invoca la palabra, pronuncia lo que ocupa piel y corazón y espera... espera... sabiendo invierno por parir, primavera por surgir.
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