jueves, 4 de marzo de 2010

"dos o tres segundos de ternura"

3 de marzo
Los dos o tres segundos de ternura están llenos de nombres y de andares. Para que no se pierdan he tratado de entrelazarlos en las historias de mis escritos. El andante y la historia de ellos y de ellas, que aún no tiene nombre, son losque más historias recopilaron. Mientras el dolor por el terremoto de Chile se vuelve llanto cotidiano en muchos que nunca pensaron que la vida de sus seres queridos se convertiría en un recuerdo en cuestión de instantes, tomé la resolución de comenzar a ordenar mis escritos, aprovechando algunas de estas noches para retomar viejos e inconclusos proyectos... veremos qué sale. No se mucho para qué... tal vez simplemente por ese amor a la tierra que piso, amor que en muerte quiere aferrarse a algo que era la vida.

casimuertes

2 de marzo

El frágil hilo del que la vida pende me tiene pensando en estos días de tierra que se mueve. Ese principio de incertidumbre sobre el futuro de nuestra vida es quizá rápidamente olvidado... y nos parece que tenemos vida para rato. La memoria, que cotidianamente olvida, me recuerda las “casimuertes”: cuando era pequeño la dirección hidráulica del Falcon hizo que el auto no doblara en altas cumbres, asomándose al precipicio; cuando volvíamos de Chile y el auto se quedó dentro intentaban hacer magia para pasar entre un auto varado; cuando bajo el pozo de agua veía caer una viga de hierro desde diez metros y no tenía para donde escapara; cuando la Ecosport tocaba bocina y yo en bici preparaba la mejor caída, la mejor muerte, tras el accidente.
Esta memoria que a veces olvida, hoy recuerda a ritmo de Aute: en la fragilidad de lo cotidiano “me bastan solamente dos... o tres segundos... de ternura”

domingo, 28 de febrero de 2010

aferrados al frágil hilo

28 de febrero

Ayer me desperté como últimamente con la luz del sol que asoma acariciando... avisando que la vida está repleta de ganas de ser recorrida... Al despertar miro la hora en el teléfono “1 mensaje recibido”
-Están bien? Se sintió muy fuerte en la torre. Salimos afuera. Estamos bien.
El mensaje había llegado pasadas las 4am.
No entendía nada...
Prendo la compu como de costumbre, mientras armo los primeros mates para estar más despierto en la oración. Internet andaba lento... algo raro. Twitter colmado de mensajes... y fui tejiendo la visión de lo ocurrido.
Un enorme terremoto sacudió Chile. Nuestro país vecino, el siempre sufrido Chile que cuando no es corrido hacia la cordillera por el mar, es víctima de una de las dictaduras más crudas de Latinoamérica. Chile. Otra vez Chile al sufrimiento.
Enseguida nos aferramos a nuestros conocidos chilenos... ¿Cómo poder saber de ellos? Todos queremos que se asome la noticia de “estamos bien”
La vida que cada amanecer quiere ser vivida hoy tiembla y en muchos es apenas un susurro. Cientos de personas que se iban a levantar como cualquier día a abrazar cotidianidades allí están... con un plan roto... con una historia resquebrajada.
Anduve ayer y hoy como rengueando... ¿de qué hilo pende la vida?

jueves, 28 de enero de 2010

reamanecer la vida

16 de enero
Llegué a mi nueva comunidad. Hace cinco años no cambiaba de casa aunque iba cambiando de servicios. La vida va llenando de desafíos esos rincones de aire donde las seguridades no aparecieron para quitar lo sorpresivo y brillante de lo inseguro. Entre los rincones de aire los desafíos en la nueva comunidad son grandes no porque el trabajo y la vida de la comunidad sea compleja o desagradable. El desafío de amarnos como hermanos y de amar la vida viene dibujando el esbozo de lo que el corazón intenta vivir.
Tras los pasos iniciales, el resto va solo.

27 de enero
Hoy hace un año que morí. En mi nueva vida vengo recordando... mientras escribo. Era un 27 de enero cuando salí de casa como habitualmente y por error mio un auto me atropelló. Así como un 27 sería el día de mi muerte, un 27, yo lo vi, estaba en el relato, tras el impacto yo tendría que haber volado varios metros hacia adelante pero acá estoy, disfrutando de este plus de vida, que estuvo teñido de alegrías... celebro mi nuevo primer año de vida... y allá vamos, tras los andares que este segundo propone.

lunes, 11 de enero de 2010

El abuelo

9 de diciembre. En bici vengo llegando a la casa desde donde en bici el abuelo y la abuela nos veían partir.
Toco timbre y se asoma.
-¡qué sorpresa!
Le había dicho que uno de estos días venía pero no le había dicho cuando.
Le pregunto cómo está y me dice:
-¡fenómeno!
Parece que sí aunque cada vez más quieto y callado, como quien no teme al silencio. Pasa sus horasr mirando la calle, sentado entre sus cuadros, entrelazando mudez con silbido.
El abuelo fue siempre un tipo ágil y de moverse mucho... siempre compartió con nosotros historias y conversaciones. Hoy, con 87 años, lúcido pero quietito nomás, mientras los recuerdos, imagino, pasarán por su cabeza, asegura no haberse aburrido nunca en su vida.
¿En qué piensa? ¿Qué mira? ¿Qué calla ese que nos entretenía mañanas y tardes dándonos para jugar en el mostrador de su negocio?
¿Qué cuentas, abuelo, mientras te despides?

lunes, 23 de noviembre de 2009

El andante...


Prefacio:
"Andaba una vez andando la vida del andante y su andar era la vida, siendo su vida no más que eso, vivir andando, andar viviendo, y en el andar pisar el suelo, abrazar la vida, dejar una huella, buscar sin pretender nada, caminar sin proponerse destino.
“El andante” es la historia de un cuentacuentos que va por la vida resucitando historias, escuchando personas acá y contando lo escuchado allá, nutriéndose de todas ellas, tendiendo puentes, intercambiando asombros… un sereno caminante, un inquieto itinerante.
El sueño de muchos novelistas es que el lector tome el libro y no pueda parar de leerlo, que avance con incontenible gusto, página tras página. Yo sueño distinto. Sueño con que los dos o tres amigos que lo tengan entre manos lean unos pocos párrafos y se queden con ellos sin poder avanzar, que se acuesten con ellos, abrazándolos, que coman junto a ellos, que los carguen en su bolsillo al ir a trabajar, que se los cuenten a otros, como párrafos inquietos, como palabras con rueditas…"

¿terminaré alguna vez este libro? Tal vez me detenga el pensar que terminarlo es como darle un cierre a algo que en la vida no lo tiene... el andante sigue...las historias viven... los párrafos se inquietan... y bue... pero tal vez en las vacaciones lo terimine... o lo cierre, como primera versión... que se redibuja en cada instante, en cada sonrisa, en cada pisada...